Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Jueves, 8 marzo 2018

Vindicación de la mujer (FRANCISCO PAGE)

Marcar como favorita Enviar por email
BLOGS | ELDIAdigital 0 Comentarios

 

Las madres de mi generación se llamaban Dolores, Angustias, Pasión, Martirio o Soledad. Venían al mundo vestidas con sayos de tristeza y sufrimiento. Eran especialistas en lavar en barreños con agua de la única fuente del barrio, hacían magia en la cocina económica con cuatro judías que sabían a gloria y llevaban a los guachos más limpios que la patena. Los hombres trabajaban de chofer, de escribiente o de peón; en mi DNI constaba que la profesión de mi madre era: s.l. (sus labores); o sea, que la señora Justa tenía unas tareas específicas por ser mujer que no suponían trabajo concreto. Cuando llegó la democracia, le cambiaron oficio, pasó a ser ama de casa; ya no tenía que ir a la fuente a por agua, mi padre le había comprado una lavadora de carga superior que ella cargaba con agua de la red y jabón de barrilla. Ama de casa, la dueña, la jefa. La administradora. El trabajo no había cambiado, solo las condiciones laborales.

 

Hoy alguna de mis vecinas no puede hacer huelga por miedo al despido, otra porque le obligarán a recuperar las horas perdidas más pronto que tarde. La de enfrente dice que la lucha por la liberación de la mujer consiste en formarse mejor que los chicos y en eso está. Todas han sido educadas igual, pizca más o menos, para todas exijo los mismos derechos que tenemos los hombres, pero lo que yo quiera es irrelevante han de ser ellas las que den un paso al frente, convencidas de que son imprescindibles para que el mundo gire.

 

No sé si iré a la manifestación, pero si no me veis por allí no penséis que no estoy de acuerdo, es que no es mi huelga, aunque sí es mi responsabilidad luchar contra una cultura tan absurda que se permite el lujo de prescindir de la mitad de su gente, de su mejor gente.

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
eldiadigital.es
eldiadigital.es • POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIESAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2018 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress