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Lunes, 12 marzo 2018

MISTERIO Y REALIDAD DEL SER HUMANO (Vicente Langreo)

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Necesitamos recordarlo cuando en la Historia de la humanidad y en las personas hay tanta falsedad, por maldades y sufrimientos, contra los que se lucha muchas veces con escaso éxito. Creados esencialmente diferentes de los animales  - capaces de llegar a la verdad, al bien y la belleza - somos engendrados, inteligentes y con voluntad libre, mediante una educación e inmersión social, hasta conocer al Dios Creador, mostrado como Verdad, Bien y Belleza,  a pesar de estar acosados por tantas mentiras, maldades y  extravagancias. Por eso necesitamos el amor, la familia, la educación y la religión, para  vivir con sentido y esperanza. Somos cabeza y corazón. Y pronto se manifiestan  el afecto y la amistad, un sentimiento que tiene  tres notas: la intimidad comunicativa, la confianza que comparte intimidades, como donación y entrega ante las necesidades del amigo y la religión entendida esencialmente, como conocimiento y amor a Dios y al prójimo, que aporta una fuerza de ejemplaridad, armoniza a la persona para el amor humano hasta heroico, poniéndolos a salvo del odio, de la violencia y del crimen.

 


El verdadero amor entendido como donación de sí mismo y hacer el bien a otro, hoy se diluye y busca satisfacer intereses egoístas. La breve definición  del matrimonio como “una comunión de  amor al servio de la vida,” ahora apenas se tiene en cuenta. La  palabra amor es constantemente usada y pervertida. La institución matrimonial ha vivido experiencias de poligamias y promiscuidades. Pero hoy en la cultura cristiana, las rupturas matrimoniales dañan a los casados, a los hijos, al entorno y a la sociedad   La afectividad humana normal entre hombre y mujer- llamados al amor conyugal – tiene como tres niveles: el amor cualitativo, posesivo y de solidaridad. El hombre y la mujer tienden a  unirse por la afectividad, para complementarse como personas y formar una familia; y otras veces por intereses que se acumulan, o considerando a la mujer como objeto y posesión, sin respeto y olvidando la solidaridad humana y cristiana.

 


En la sociedad contemporánea, un suave enemigo de las uniones conyugales son los acuerdos  previos como la separación de bienes; pero eso que parece prudente y es  actual; lo que introduce es implantar criterios contemporáneos en una estructura  débil del amor y de familia, por la “Revolución Sexual” que según las corrientes del mundo  hoy, debilitan  barreras y defensas matrimoniales de la fidelidad y el valor y sentido de la procreación, ante el dinero y el bienestar, rompiendo el amor que necesita siempre cuidados y defensas, por lo que representa en las personas, para la convivencia y la educación de los hijos. Por las formas contagiosas y trágicas de nuestro tiempo, el matrimonio olvida sus verdaderos valores y transige con las debilidades. Recordemos que el amor no ha sido una pasión, sometida a modas, sino una forma de acuerdo social, y un espacio de estructura de civilidad,  forma de humanidad y camino de salvación

 


 Sexualidad y amor humano deben ir unidos en favor de la familia  y la sociedad; son un bien, que en las personas  es más cerebral, cargado de afectividad y libertad. Es una tensión  múltiple, marca a los humanos, que debe culminar en una madurez y puede haber patologías. Cuando la afectividad no se corresponde con la sexualidad fisiológica, aparecen la homosexualidad y el lesbianismo. El sexo es un  bien en el plan de Dios. Es un lenguaje de amor quede instinto como en los animales, en las personas cambia y es  complejo y frágil, que si falta puede terminar en odio. Es mediación del acto procreador, expresa un amor encarnado, afectuoso y digno La sexualidad tiene dimensión social.  Teológicamente, la familia es misterio e imagen de la SS Trinidad, el Padre engendra  al Hijo por amor, y del amor del Padre y el Hijo, procede el Espíritu Santo. El descenso creciente de los matrimonios sacramentales, con aumento de los civiles y las uniones libres, son un problema  pastoral en la Iglesia y también para  la sociedad.

 

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