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Martes, 24 abril 2018

AFIRMACIONES PARA UN TIEMPO DE BÚSQUEDA II (Por Vicente Langreo)

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

Este documento es un resumen amplio de  lo que  vivió D. Fernando  Sebastián, a raíz  del  Concilio, en  aquel  despertar de  la  Iglesia  española en  los  años  sesenta previos  a la  Transición  política, con  las  tensiones  en  los  Seminarios  y en la UPSA en  la  que  él  era  profesor  y  Rector. Frente  a  la  confesionalidad  del régimen  de  Franco, buen  numero  de de clérigos  y  religiosos  jóvenes se  sentían atraídos por el  socialismo, hasta  por  la  izquierda  radical y por idealizamos la política, tanto la de  derechas como la de izquierdas, sin darnos cuenta de que  la  sacralización de  la política perturbaba  la  vida  de  la  Iglesia  y  alteraba  la  vida  política de la  sociedad.
 
“Una  mentalidad  cristiana  correcta pide  también una  clara distinción entre  la  vida  de  la  Iglesia  y  las  instituciones  políticas. La Iglesia  responde a la voluntad  de Dios y a  la  centralidad  de Cristo  Cabeza  y  Salvador  de  la  humanidad. La  política en cambio es  una  realidad  mundana  para  ordenar  los  asuntos  comunes  y el bien  común. El  cristianismo niega el carácter divino de los soberanos, como  se  pensó en los siglos  pasados, seculariza  la  política  y  relativiza  las  instituciones  temporales. Solo  Dios  es  absoluto. Solo Dios  salva. No  se  puede  decir que  la  Iglesia  tiene  que ser  neutral en  política; pero si  que  debe  mantenerse  libre de  cualquier  disciplina o  institución política o económica, cuando hay  principios morales y  valores comunes”    
 
​“Tanta  fue  la  tensión  y  el  esfuerzo  que  me  agobiaba- dice- que  me obligue  a  guardar  un  tiempo  de  silencio, para  aclararme  yo  mismo  ante  tanta  confusión, Pasé  unos meses sin escribir, leyendo, orando  y  reflexionando. Fruto  de  este  periodo  fue un texto  publicado como “Afirmaciones para  un  tiempo  de  búsqueda” Para  mi tranquilidad acudí a Segovia, mostrándolo al obispo Don  Antonio Palenzuela  y  a  otros amigos, como Olegario González, José María Setién, Ricardo Alberdi, Martín  Velasco y  Rafael  Belda. El  texto  se  publicó  el 1  de  Junio  del 1976.
 
Las  preocupaciones del  momento eran 1) Mantener  y  fomentar  la  identidad   cristiana frente  al  secularismo y el  eclecticismo, 2) Diferenciar a  la  Iglesia  de la  sociedad  civil, de  sus  instituciones y objetivos 3) Y  fortalecer  la   credibilidad y  la  capacidad misionera de la Iglesia en la sociedad española..El texto reivindica la influencia de la Iglesia en  la  vida  temporal mediante  la  conversión  personal  de  los  creyentes y su presencia activa, responsable y coherente, en  las actividades  temporales. Era  difícil  orientarse  en aquella situación.​ En continuidad con sus  búsquedas, hay  otro momento de cambio importante que D. Fernando asumirá, al ser  nombrado  obispo de  León en 1979 a  los  50 años  de  edad. Amigo y sucesor de D. Elías Yanes, en la Secretaría de la CEE, ya como Arzobispo de Zaragoza, un día en l978 lo llamó a Salamanca (“Memorias  con  esperanza” Eds. Encuentro 2016 (pg. 185, 205 y 242)
                            DECALOGO  DEL  SACERDOTE  
 
Invitado a comer en Madrid por D. Elías Yanes, le sugirió si quería ser su colaborador y obispo auxiliar. D. Fernando Sebastián le respondió que sí Y en el verano siguiente terminado su segundo  tiempo de Rector en la Universidad de Salamanca, de vacaciones  con su  familia, lo  llamó el Nuncio Dadaglio y le preguntó si aceptaría ser obispo auxiliar o titular; prefería  titular y a la propuesta  respondió: “Estoy  dispuesto.” Aquello  fue como salir de una  vida oculta de religioso y de su dedicación docente, tras haber  tenido  más  de 2.000 alumnos entre seminaristas y seglares en Salamanca, como catedrático de Psicología, Decano y Rector. Ahora religioso docente, de la generación  Conciliar y  obispo, tenía que asumir  y  llevar a término las  exigencias  la  transición  de nuestra  Iglesia  y adaptarla  a  las  necesidades de  la sociedad, con  una  renovación espiritual, cultural y sociológica, afrontar una misión evangelizadora, universal sin descanso. Así la pastoral y el  ministerio sacerdotal  fue lugar teológico que  motivó el Decálogo del Sacerdote, siendo  ya obispo  de  León.
 
1- Cree en Jesucristo  único salvador  universal  y  necesario  de todos los  hombres
2- Vive  al  estilo  de  Jesús y  de  los Apóstoles, justo, misericordioso, sencillo, libre, culto y  generoso, amigo  y  hermano de todos. Ora cada día con humildad y  confianza.
3- Cree  en  el  misterio  de  la  Iglesia cuerpo   de  Cristo,  necesaria  para  el mundo
4 -Vive  en  comunión  sincera  con  los  demás  sacerdotes del  Presbiterio, con  el              obispo, con el  Papa, con  la  Iglesia entera. Sufre  cono  propios  sus  defectos, sin  conformismos  ni rebeldías,  sin  adulaciones, con  responsabilidad  y  esperanza.
5 - Centra  su vida  en  manifestar  la  presencia de  Jesucristo  muerto  y resucitado en      la vida  de  las  personas,  de  las  familias  y  de  la  sociedad. Mantiene  viva  su  palabra, su  piedad, su  perdón, su  esperanza, su  humanidad  ejemplar  y  salvadora
6- Cree en  la  fuerza  de  la  bondad  y  en  la  victoria  final  del  bien, espesando contra  toda  esperanza, siguiendo en  la  brecha, a  pesar  de  todo con  la Virgen  María, la  Madre  de  l a  fidelidad  y  de  la  misericordia.
7- Vive cerca  de  los sencillos, de  los  desvalidos y  de  los  dolientes, con  verdadera  fraternidad, en  el  nombre  y  con  el  alma  de  Jesús. Se  mantiene  independiente de  todas  las ideologías  y  construcciones  humanas.
8-Estudia  asiduamente  el  Nuevo  Testamento, las  ciencias  teológicas y las ciencias  humanas. No  estés  nunca  satisfecho  de tí, trata de  mejorar   siempre y  en  todo.
9- Vive  una  humildad  madura, amplia  y  generosa. Interésate  por  todo  lo  humano. Abre  el  corazón  a  la  belleza  de  las  obras  de  Dios  y  de  los  hombres. Valora  todo des  el  sentir  de  Jesús.
10- No te  sientas  demasiado  importante. No  dependas  de  la  opinión  de  los  demás.
No te conformes con  el  mundo  que tenemos, pero  tampoco  quieras  cambiarlo  en  cuatro  días. Mira  todas  las  cosas  y mírate  a  ti mimo  con  un  discreto  humor.
 
El ministerio episcopal cambió su vida. Echaba de  menos las horas de  estudio y   las clases, que eran una riqueza intelectual de la Universidad. Ahora tenia que ocuparse, de los sacerdotes, de las comunidades religiosas y parroquiales, algunas de éstas muy  pequeñas. Al visitar una le pidieron el arreglo de la iglesia. “Mire, le dijo un  anciano,  quedamos  pocos; pero mientras  tengamos  Iglesia, somos  pueblo”.Aquello  me  ayudó para  una  respuesta oportuna. Un día  se lo comenté a Alfonso Guerra haciéndole  ver  el  valor de Iglesia. Me había  dicho: “Me  he dado cuenta  de que  la Iglesia  es  un tigre de papel,” Yo le repliqué: No te engañes, Alfonso, ni es tigre ni de papel. Tenemos a Cristo  resucitado con  nosotros” Y esto los políticos no podéis entenderlo” La función  humanista  de  la  fe, ilumina  la  vida y  también las cuestiones  políticas.
El  sacerdote  deberá  ser  siempre  evangelizador  y  educador de la  comunidad,  desde los valores de la moral  cristiana, derivados de  la Fe  y  la  razón. El  bien  común y la convivencia pacífica lo necesitan. Hay que convivir con ejemplaridad  responsable y coherente, fiel  las  enseñanzas  y a la  misión  de a Iglesia; y  hasta  aguantar  con serenidad  y calma  injurias  y menosprecios.”Al volver a  casa en  Pamplona, me  dirigí contestando a un señor joven:”A Díos, buenas tardes” Quien un  poco airado respondió: “No  lo he  saludado, le  he  dicho  “sinvergüenza.” Usted  sabrá por qué. Y se alejó. En  el  mismo  trayecto otro día “Cristianos  a  los  leones”-“Si  ya  no  hay  leones, hombre” Luego otra vez unos jóvenes, me dijeron. ¿Tú eres el jefe de los  cristianos  de  Pamplona? – Soy el Obispo, no el jefe de  nadie”.”A mí lo que me J…..es éste, agarrándome la cruz pectoral.” Otro  lo  apartaron y dijeron  que no hiciera  caso. “Que no  estaba bien”
 
​Sus  estudios en  París y Lovaina, las ideas conciliares, la libertad  religiosa,  el pensamiento político de algunos eclesiásticos simpatizantes con el socialismo, pensando que era  bueno para  repartir la  riqueza, más la inminente la  transición  política y algunos roces con el régimen, siendo Secretario de  la Conferencia  Episcopal  Española  y colaborador del Cardenal Tarancón – como autor de la Homilía leída en Los Jerónimos, cuando  D, Juan Carlos I fue  proclamado Rey – era necesario clarificar  las ideas  de  la  Iglesia  y confrontarlas, con políticos de izquierdas en la  clandestinidad.
 
 D. Vicente E.Tarancón quiso que el P. Martín  Patino y Fernando  Sebastián, le acompañaran a una entrevista, con D. Santiago Carrillo, aún  en  la clandestinidad, Enero del 1976, en un colegio de religiosas  por la carretera  de La Coruña, quien  llegó con Alfonso Carlos  Comín, católico publicista y Manuel Azcárate afiliado al Partido Comunista. La conversación, fue afable. El cardenal explicó que en la nueva situación, la Iglesia quería vivir libremente sin ninguna adscripción política, nosotros queríamos favorecer la reconciliación de los españoles y el reconocimiento de la libertad y los derechos  políticos, y que estábamos dispuestos a  colaborar  con todas las  instituciones políticas. Les dijeron  que el PSOE  era  más anticlerical,.  Unas semanas después se entrevistaron con Felipe González, con Alfonso Guerra  y  Javier  Solana. La  postura de  la  Iglesia  sería equivalente a la otras  confesiones y ajustada a  las  enseñanzas del  Vaticano  II y  sin  privilegio  alguno.
 
Santiago Carrillo prometió en  una segunda  entrevista, defender explícitamente  en el Congreso- los socialistas  no querían - “la  mención  de  la  Iglesia Católica” en la  redacción del artículo 16 de nuestra Constitución. Medio siglo  después han cambiado las cosas, y nuestras  izquierdas  quieren  imponer  un  “Estado  laico” con un  laicismo  excluyente, antirreligioso y anticonstitucional. Las restricciones a  la  plena  libertad  religiosa  de  los ciudadanos son  un déficit  en  democracia. (Memorias. pgs- 218-221)
 
​D. Fernando  Sebastián, nacido en Calatayud en 1929, ingresó en los Misioneros  Hijos del Corazón de María, Claretianos, en 1945 y sacerdote en 1953. Estudió en  Roma  y  Lovaina, desde el 1956 se dedicó a estudiar  y  la docencia de la Teología en  su Congregación, del 1967 al 1979 en la  Universidad  Pontificia fue profesor, Decano y Rector en  los  años difíciles del 1971 al  1979,  cuando fue Obispo León hasta  el 1983 y desde  el 1982 al 1988 fue Secretario de la Conferencia Episcopal, Arzobispo Coadjutor de Granada y en  1993 Arzobispo de Pamplona Es  Cardenal desde el 2014
 
                              UN  REFERENTE  PARA   EVANGELIZADORES
 
Conviene  recordar  que  la  obra  del Cardenal D.  Fernando Sebastián Aguilar, titulada “Evangelizar”( Ediciones  Encuentro” 2010) es  una  fuente  muy clara y  llena de optimismo, para tomar conciencia de la urgente  necesidad  de “evangelizar,” en una  sociedad pos-cristiana, y  afectada de un complejo y acelerado cambio cultural. Su  libro “Memorias con  esperanza” (2016) responde a la  necesidad  renovadora  de  la Iglesia  en este  tiempo  difícil, como  animadora de  esperanza  y de sentido para la vida.
 
​En 1966 le  llamaron a dar clases en  el Colegio  Internacional “Claretianum” de Roma. Percibíamos en  nuestra juventud el profundo mensaje de  Concilio y  queríamos  una  renovación, no  veíamos  sus  implicaciones y si como  demasiado fragmentaria  y  externa. El magisterio  de  Pablo  VI  y  Benedicto XVI  nos ayudó  a  conocer  mejor  el Vaticano  II, que  pretendía  cerrar  la  época  de  conflicto entre fe y  cultura abierto  desde la Ilustración.  Pretende  también terminar con las  reminiscencias  y la  confusión  entre Curia  papal y Corte imperial. Poco a poco el magisterio y la ejemplaridad  de  los  Papas posconciliares, están acercándose a un  encuentro  religioso y evangelizador  con  la  cultura  contemporánea, que atraiga a Dios a los  hombres  y mujeres  de  Occidente, engreídos  y  dolientes. “Le doy  gracias –escribe – porque me  ha  dado  una  vida larga, con  tiempo para  comprender  y  agradecer estas  cosas. La  vejez  es  tiempo  de  gracia  y  de  conversión.”
 
​Pusieron  en  marcha aquel  mismo  año la  revista  “Iglesia  Viva,” para difundir en  España  la  doctrina conciliar y enriquecerla con  las  nuevas orientaciones. Fueron sus creadores  algunos  profesores  de  Salamanca, Bilbao  y  San  Sebastián. Querían iluminar y platear los  problemas  y  la realidad  eclesial, conformes  con una tradición  eclesial más  evangélica  y  católica, pensando que se acercaba  la transición política y era urgente difundir la renovación. Parecía  necesario afrontar las previsiones sucesorias y  ayudar para afrentar  vivir en  una sociedad abierta, pluralista y sin confesionalismo. Había  que explicar la libertad  religiosa, la presencia y acción  de  la  Iglesia, según la Constitución Gaudium et Spes. D. Fernando  Sebastián  asumió  la redacción, presentó los  objetivos  en  la  Presentación.   Estos son  en  resumen:
 
​Hemos aprendido del  Concilio el carácter  dinámico y  evolutivo de la Iglesia y el  espesor  humano de  la  vida  cristiano. Quienes imaginaban  una  Iglesia  perfecta, a medida  de  nuestra pereza, han  sufrido  una  conmoción ante  las  reformas,  desde los signos  de  los  tiempos en  la Iglesia, indicadores de  las  exigencias  de  Dios y de  nuestras responsabilidades. Terminado el Concilio nos hacen  falta entusiasmo  y  humildad, eficacia y paciencia, dejar nacionalismos y nostalgias, necesitamos las  inspiraciones del  Espíritu  Santo, ascetismo y deseo  de  servir, esfuerzo para clarificar las  inteligencias  y  purificar  los  corazones. Largos años  de  estudios  bíblicos y patrísticos y humanos  han hecho  posibles los prudentes  y  sabios  textos  conciliares.
 
​Si añadimos una vida  fuertemente retraída ante  lo  eclesiástico  como recelo  y  defensa  de la  historia, tenemos  que  aplicarnos  y  hacer de  nuestro  catolicismo una  renovación  con mentalidad abierta al  espíritu del  Vaticano  II, que  esperan nuestra  respuesta, con cautela, evitando  desviaciones, abiertas  a un catolicismo  emprendedor y ecuménico. El magisterio  entre  nosotros debe  ser principio renovación  teológica, desde  la cátedra de nuestras  universidades  hasta  la  homilía  y la catequesis .Además debe  ser  el  principio de  una  sosegada  revisión de nuestros molde católicos.
 
​Hay muchas preguntas que nos  inquietan  a los españoles: ¿Dónde empieza y acaba de verdad la Iglesia en España? ¿Cuáles sus fuerzas y convicciones espirituales?
¿Cómo afrontar el  lastre  de  ignorancia, de recelos y de inconsecuencia  moral que grava  y  atomiza  el desarrollo de  la  Iglesia?¿Cuál será  el modo correcto de tomar  parte en  la  vida social sin  ceder ante la doctrina  de  Concilio, sin  privilegios y sin humillar  ni  herir a los españoles  que  no piensan  como  nosotros? ¿Dónde la postura exacta  para fortalecer  la  presencia  santificadora  de  Cristo  y  de  la  Iglesia en  la sociedad,  sin entrometernos en  la  política  ni en la  administración?
 
​Entre  nosotros  no  es  fácil  dialogar sobre temas que nos afectan  de verdad, pero  hay  que  intentarlo desde el  plano  religioso  y  eclesiástico, es lo que  pretendía  IGLESIA VIVA, difundir los  modos  concretos de  vivir el cristianismo, revisarlos y  examinarlos, para  que  el  pensamiento  ilumine la vida. La Teología no se resigna a  vivir en las aulas, quiere  ser  una función  de  la  Iglesia,  enriquecer la fe y limpiar las  costumbres   de corruptelas  naturalistas. Esta  es la apasionante  tarea de la Revista: A) Incorporar  a  la  Iglesia los resultados  y los afanes  desde el  conocimiento  de sus fuentes  bíblicas y patrísticas, como  puntos  de  partida del trabajo conciliar y una  mejor comprensión  de  misterio  de  la  iglesia. B) La Iglesia ha querido  entablar  un  diálogo  fraternal  con  respeto  y  disponibilidad para ejercer su  función  salvadora. C) Y la renovación  de la  Iglesia  en sus  elementos  internos  y  externos, individuales y colectivos, espirituales y  administrativos, indispensables  para  evangelizar y mostrar los  caminos  de salvación  a los  hombres.
 
​Hace falta primeramente difundir  y  ampliar la  mentalidad  teológica conciliar y entra  a  fondo en la  comprensión  de  los  movimientos  intelectuales y  sociales  de  nuestro tiempo,  dentro y  fuera de  España. No podemos  existir  cono  si  no  existiera todo  un  mundo  de pensamiento  y  aspiraciones  sociales al margen  de  lo  que  ha sido nuestro  patrimonio. Hay que conocerse, dialogar  e intercambiarse mutuamente  lo  positivo y valioso; y tener la humildad  y  valor  de  renovar en la  vida  cristiana personal y colectiva, lo gastado y empobrecido por la rutina o mundanidad. Aunque las decisiones corresponden a los pastores, es indispensable el estudio y  enjuiciamiento, conocer el pulso del  vivir de  nuestros  cristianos, de nuestras  parroquias y  del  sentir  de  España. Descubrir  con  objetividad y  amor  sus valores  y  deficiencias, iluminarlo  todo con las enseñanzas de Concilio y formular las metas  posibles  y  deseables.
 
​Pensábamos  que  la  Teología  y  enseñanza  de  la Iglesia, no es  un deporte  intelectual con definiciones  y  dialéctica, sino  una  misión  gravísima de  aclarar el  contenido  de  la  fe y las  exigencias de  la  caridad, en las  circunstancias  concretas y siempre  cambiantes que  piden la atención  y  el  esfuerzo  constantes. En esta  hora  crítica  y  con esta  concepción religiosa y  responsable queremos  estar  presentes, a la hora de realizar el Concilio  en  esta  porción  de  la  Iglesia  universa,  los  católicos españoles. Con  estas disposiciones convocamos a Pastores, doctores  y  cristianos que  quieran  colaborar a la  acción  y al  pensamiento con  nosotros en  IGLESIA  VIVA “Esto es lo  que  queremos; orad  para que  lo  consigamos” (San Agustín) El título lo  sugirió Casaldáliga. Fernando  Sebastián  dejó la  dirección  de  la revista e 1971 al ser  normado Rector  en Salamanca
 
 
 
 

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