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Sábado, 28 abril 2018

PREMIO NOVELA NEGRA AL PP DE MADRID (Manuel Campo Vidal)

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BLOGS | Manuel Campo Vidal 0 Comentarios

La editorial RBA debería cambiar los estatutos de su prestigioso Premio de Novela Negra para que, además de insignes escritores, sean admitidas corporaciones con guiones brillantes. De ser así, el ganador del certamen, sin duda, sería merecidamente el Partido Popular de Madrid. ¡Dios mío que tensión, que recambolesco todo y qué miedo!

 

Podría decirse que la política española, por autonomías, tiende a especializarse en géneros literarios, o televisivos, diversos. Hay una España plural pero no solo en idiomas y cultura, también en el escenario político. Así, el “procés” catalán se asemeja a una telenovela con novedades diarias en el guión, aunque bien es verdad que la prensa belga acuñó lo del “circo Puigdemont”. La incontinencia verbal extremeña, nos dio personajes que, soltando algunas verdades como  puños, los monologuistas presidenciales parecían del Club de la Comedia, tanto los socialistas Rodriguez Ibarra y Fernandez Vara como el popular Monago. Cantabria tiene un presidente, Revilla que gobierna a ratos, cuando no está en las tertulias de Lasexta, en la radio o en El Hormiguero. Castilla y León es más bien un páramo, geográfico y teatral. El PP de Valencia, mientras gobernó, se dejó de concesiones literarias y se especializó en labores extractivas del presupuesto. En Madrid, el mismo partido ha tejido varias tramas presuntamente delictivas que están en los tribunales, pero ofreciendo de paso una auténtica novela negra con espías, grabaciones, conspiraciones, venganzas y crucifixiones, aunque, todo hay que decirlo, sin muertos. Hasta la fecha.

 

Cristina Cifuentes es solo el último capítulo. Cometió algunos errores incomprensibles en alguien que aspiraba a presidir el pais ofreciéndose como sustituta de Mariano Rajoy y se los han pasado al cobro para vengarse de su tremendo pecado: desmarcarse de Esperanza Aguirre, de Francisco Granados y sobre todo de Ignacio González. Se erigió en adalid de la lucha contra la corrupción para proyectar su imagen y los que estaban en la carcel entonces -Granados y sobre todo su ex muy amigo Gonzalez- juraron que se vengarían. Y se lo ha puesto fácil, la verdad. Primero, el tremendo error del Master regalado por un profesor ansioso de contentar al poder político. Aún siendo así, una renuncia inmediata al título y una petición de disculpas le hubiera hecho menos daño a la Universidad y a ella misma. Pero se resistió a admitir los hechos, mintió con un detalle inadmisible, mostró un acta falsificada, aunque no por ella pero ella la mostró, y se pavoneó en un vídeo casero difundido en redes de que no iba a dimitir.

 

Estaba a punto de hacerlo -dice que lo hubiera hecho el 2 de Mayo, fiesta de la Comunidad- porque el daño a su partido, a la Universidad, a la política en general y a sus propias aspiraciones presidenciales era irreparable. Pero el Día del Libro se presentó en el Premio Cervantes con los Reyes, que menuda gracia les debió hacer, quizás alguien temió que continuara y decidieron ejecutarla. El 26 de abril soltaron a las 8 de la mañana un tremendo vídeo en el que se ve retenida por un guardia de seguridad de unos almacenes por apropiarse de unas cremas de a 20 euros; a las tres horas dimitía y al cuarto de hora Mariano Rajoy con unas breves declaraciones pasaba página. Que en paz descanse.

 

El episodio causó estupor, pero también miedo. ¡Cómo se las gastan en el PP de Madrid!Sabíamos de los espías con que Granados y Gonzalez se combatieron; filtraron imágenes del último entrando en una mansión colombiana con un gran bolsa y saliendo sin ella. “Eran toallas”, se justificó, como si en las piscinas de las mansiones no tuvieran. Pero yendo atrás, alguien de ese entorno organizó un comando político-inmobiliario para comprar el voto de dos diputados del PSOE y evitar que la izquierda gobernara en Madrid, a mayor gloria de Esperanza Aguirre. Seis millones de euros costó la jugada y los empresarios que se negaron a contribuir fueron represaliados. Así se las gastan en el PP de Madrid. Novela negra pura.

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