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Jueves, 10 mayo 2018

DIOS IGNORADO, COMBATIDO Y DEFENDIDO (Por Vicente Langreo)

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BLOGS | Vicente Langreo 0 Comentarios

 Es una experiencia común en todas las culturas, incluido el cristianismo, que la verdad como el agua, siempre encuentra su cauce. El ateismo se ha empeñado en negar a Dios sin poder borrar la religiosidad, ignorándolo o suplantado por la ciencia, sobre todo ahora con las nuevas tecnologías. El agnosticismo formula preguntas sin encontrar  respuestas y al fin se convierte  en ideología; pero desde los filósofos griegos se inició y se ha continuado afirmando la existencia de Dios y la inmortalidad  del alma, realidades innegables, pero como compañía ausente que no ve contradicción, entre materialismo y el espiritualismo. En nuestros días  y en la vida diaria, Dios está más  difuminado, de Él apenas dependen ya nuestras alegrías y  dolores. Ciencia  y metafísica confluyen en no saber ni poder explicarlo todo. La teología abre al hombre al mundo trascendente. El cientificismo y el positivismo valen para lo material. Pero tras la muerte  real, sin el cristianismo no habría alma, resurrección, ni más allá con Dios. Por otro camino sin más,  Dios sería  ignorado y el   hombre y su historia reducidas  a nada.

 

             La idolatría  y el neopaganismo  actual, son las  nuevas tecnologías, que parten del mundo digital y aportan múltiples soluciones; pero carentes y desaparecidos los valores morales, que están vinculados a las  religiones - especialmente  al  cristianismo – con los ordenadores, la pornografía, la violencia, con todo lo que hoy tenemos a mano y la tecnología solamente, no llegamos a la inmortalidad y a esperar lo trascendente. San Agustín ratificó que la resurrección de los muertos es la prueba de nuestra fe, como afirmó San Pablo. Sin la resurrección real de Cristo y en esperanza la nuestra, todo sería vano. El hambre de inmortalidad es también la memoria del Dios que nos juzgará. Pero en esta sociedad religiosamente débil, damos la impresión de que Dios se ha quedado  sin espacio, fuera, exiliado, superado como pasó a los dioses del paganismo, reducidos a relatos históricos sin más.¿Sería preferible el totalitarismo científico,digital  y corriente pasajera en evolución permanente, a una teocracia con unas leyes y mandamientos  para gobernar al hombre y procurar el bien común de la sociedad?

 

            Combatir a Dios y a su Iglesia directamente, tratando hasta erradicarlos de la historia y de  la sociedad humana, hoy no parece viable; sería presentando al  hombre y a la sociedad como los superiores y los únicos que deciden.  Pero la realidad  económica y el bienestar enseñan, que el intento de afirmar la libertad y autonomía de la persona  humana, no es posible sin vinculación con la verdad Las democracias y las dictaduras buscan y no encuentran, una ética mundial aceptada por todos. El odio a Cristo, a su ley y a la Iglesia,  no ha podido hundir su memoria ni la institución creada por Él. La Iglesia es una comunidad de pecadores, sus gobernantes han cometido y cometen errores; pero la reforma permanente de la Iglesia es posible, por una  realidad envidiable y superior a otras  instituciones  humanas: la verdad del Evangelio, que es defensora de la libertad y de los derechos humanos frente sus opresores. Como realidad  sacramental de Cristo en su Iglesia, hace que en ella  haya siempre defensores de la verdad y del amor de Dios Es posible que la Iglesia del poder político haya cometido errores y escándalos. Pero la Iglesia de la piedad, ha promovido siempre obras de caridad. En el s.XIX la Iglesia por la Desamortización, perdió sus bienes y la posibilidad de sustentar obras sociales; pero en los dos últimos siglos han surgido nuevas órdenes religiosas dedicadas a la caridad. y a la enseñanza. El catolicismo tiene una ejemplaridad  en la promoción  de la verdad  y la caridad, y además es como “la instancia  crítica de la sociedad” según el Vaticano  II

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