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Sábado, 26 mayo 2018

LA GRANDEZA DEL SER HUMANO (Por Eduardo Martínez Rico)

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BLOGS | Eduardo Martínez Rico 0 Comentarios

Ahora, y durante tanto tiempo, que día tras día tenemos noticias de corrupción en los telediarios y los periódicos, me pregunto por el carácter tan imperfecto de este pobre ser llamado hombre, persona, ser humano.

 

         Me pregunto si debe de ser imposible mantenerse íntegro llegando a ciertos puestos, si no será mejor renunciar a ellos antes de alcanzarlos.

 

         ¿Por qué el ser humano se corrompe? ¿Y por qué roba? ¿Por qué mata? ¿Por qué hace el mal?

 

         Quizá haya que darle al ser humano motivos para ser bueno, pagarle incluso si hace falta para que sea bueno, por muy antinatural que parezca esto.

 

         No me gusta nada asistir a esa rueda de corrupción que nos ofrecen las noticias todos los días.

 

         ¿Y, por otra parte (si no es la misma), son los telediarios veraces, expresan el día a día del ser humano? ¿No hay noticias buenas, algunas, más al menos de las que nos muestran? ¿Es el mundo, nuestro mundo, tan terrible? ¿Nos gusta este carrusel de horrores?

 

         Pedro J. Ramírez, cuando hice mi libro sobre él, me dijo que las noticias malas vendían más y que cuando más periódicos se vendían era en las guerras.

 

         Me da lástima lo que observo leyendo la prensa, viendo los telediarios. Es verdad que en mi realidad cotidiana veo hechos y comportamientos que no me parecen nada buenos, pero a su lado hechos y comportamientos muy buenos, maravillosos, que apenas se reflejan en las noticias.

 

         Al final encuentro que los telediarios, en mi opinión, reflejan un mundo irreal, como una película, una película que desde luego no invita al optimismo ni a la acción positiva.

 

         Todo esto hace que mire en mi interior, en mi actitud, en mis acciones, y me pregunte por mis cualidades humanas, por mi calidad humana.

 

         Quiero ser una buena persona. Mucha gente me dice que lo soy, lo que me llena de orgullo, o de satisfacción, como queramos llamarlo, pero reconozco que a veces es difícil comportarse bien.

 

         “Buena persona” y “amigo” son dos títulos que cada vez me gusta más recibir, hasta emocionarme.

 

         Me gustaría ver en los telediarios más noticias que expresen la bondad y la grandeza del ser humano, que la tiene, y no tanto su podredumbre y corrupción.

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