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Sábado, 26 mayo 2018

YO SOY MI CIRCUNSTANCIA (Por Fermín Gassol)

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

Les explico, no es que el título de este artículo contenga un error a la hora de trascribir el famoso y sabio pensamiento del último gran intelectual español, D. José Ortega y Gasset, al que como comprenderán ustedes no pretendo ni de muy lejos suplantar pues mi particular estupidez no llega a tanto. El título estuvo pensado diez minutos después de conocer la sentencia de la trama Gürtel y verán porqué.

 

El futuro siempre se nos antoja impredecible, eso es cierto, tan impredecible que muchas veces ni en el mejor o más frecuente, peor de los sueños podemos contemplarlo. Pero existen futuros que aparecen como metidos en un tubo, en una deriva irremediable y es en esos casos cuando lo impredecible deja de serlo. La sentencia de la trama Gürtel, año arriba, año abajo, con la sorpresa de algún absuelto, que para eso está la labor judicial, tapabocas de sabiondos que en política siempre son interesados, era algo más que esperado. Una sentencia que condena al Partido Popular como tal, circunstancia novedosa en nuestra política y que muy probablemente no sea la última, pues aún quedan por juzgar varias causas como la de “los papeles Bárcenas”.

 

Hoy son las circunstancias las que definen de manera primordial y no secundaria la talla de un político. Y es así porque las que se vienen generando tienen tal calibre que creo han pasado a ser las principales testigos de la calidad y envergadura de ese “yo” que se pretende valorar en cualquier dirigente. Hoy las circunstancias marcan el grado de aptitud o ineptitud de quienes tienen la responsabilidad de encauzarlas de manera acertada; son las circunstancias las que definen la estatura y envergadura de ese yo.

 

Nuestra realidad política, quizá también social, es hoy mucho más compleja y en ellas han entrado elementos distorsionantes de una manera que valorarlas no viene ahora al caso pero que hace unos años no estaban presentes. Y han sido los distintos calados de esas circunstancias las que han marcado la dimensión, ahora hablo ya de los gobernantes y en concreto de Rajoy. Si hace unos años, en política la cuestión de ¿cómo estás? se contestaba con un lacónico e indefinido “bien sin entrar en detalles”…hoy esos detalles, esas circunstancias son las que están marcando el pulso político del país. El gran pecado de Rajoy ha sido siempre su silencio, quizá llevado de una autosuficiencia alimentada en sus oposiciones a Registrador. Un silencio que debería haber roto hace tiempo para pedir perdón, perdón a sus votantes, perdón a la ciudadanía y perdón también para satisfacción de los muchos políticos que representan al Partido Popular batiéndose el cobre en las concejalías y alcaldías de Ayuntamientos de España. Pero no, Rajoy prefiere pasar a la historia como Rajoy “el mudo” o Rajoy “el sobrado”, no sé yo si también “el soberbio”. Están siendo las circunstancias actuales las que están dimensionando el “yo” de Rajoy.

 

Tras este aserto dedicado al todavía Presidente, creo que la situación política de ahora mismo en nuestro país es sumamente delicada. Y digo esto porque las circunstancias demandan auténticas decisiones de Estado, no solamente de gobierno. Y es ahí donde radica nuestro problema que no es precisamente pequeño. Hoy se cuestiona el modelo de Estado que es tanto como hablar de derribar un edificio, obsesión de los independentistas con la postura indeterminada y ambigua de Podemos.

 

Dicho esto reitero la idea de que el problema de fondo no está en las circunstancias por graves sean, el auténtico problema creo que radica en que para hacerles frente, para responder a ese oleaje cada día más bravo, hacen falta políticos de talla, y perdónenme…yo de momento no encuentro a ninguno, es más, lo más descorazonador de todo es que las circunstancias son más graves y los políticos resultan ser más calderilla.

 

Hoy las circunstancias están exponiendo cada día con más nitidez al desnudo la escasa dimensión del “yo” que encierran los dirigentes de nuestro país. La ocurrencia de Sánchez diciendo que pactará con los independentistas para mayor gloria de sí mismo, así lo certifica. Nada que ofrecer salvo la cabeza de Rajoy. Es decir, nada de nada para gobernar. Al dirigente socialista se le podría aplicar el pensamiento de Michel de Montaigne; “Sé muy bien de qué estoy escapando pero no qué es lo que estoy buscando”. Así les va, así nos va. Malos tiempos para la lírica política….

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