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Viernes, 15 junio 2018

DEMOCRACIA Y MINORÍAS (Por Francisco Page)

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El otro día llegaba a una conclusión que me aterroriza. Me preguntaba si todos los votos tienen el mismo valor. Pretendía establecer la influencia de la estulticia en la práctica democrática.


 

[Img #283386]Estamos de acuerdo en que la democracia no es cosa de necios, ha sido imaginada por gente de mucha categoría e instaurada por gente de orden: el Cid Campeador, el Rey Juan Carlos, o mismamente el alcalde Mariscal a quien le debemos la propia existencia. El principio básico de este régimen político es que todos somos iguales y en consecuencia tenemos los mismos derechos e idénticas obligaciones; por extensión, todas las opiniones valen lo mismo hasta que unas se impongan a las otras, en ese caso los desafectos tienen la «obligada obligación» de asumir los principios de los vencedores de esa guerra incruenta. Obviamente esta creencia es una distorsión del concepto de democracia pues condena a la invisibilidad a los perdedores; las minorías deben estar representadas de tal manera que su voz sea oída y en la medida de lo posible influya en las decisiones sociales, eso lo sabía hasta Guzmán el Bueno. La práctica abusiva de lo que se ha dado en llamar el rodillo democrático ha convencido a algunas personas de que cuando algo no te gusta te vas o te callas.

 

Ese concepto de democracia es muy gracioso, sirve para que la gente de mirada corta elabore respuestas contra la heterodoxia. Se trata, lo digo para los que no lo sepan, de utilizar argumentos ad hominem, e incluso ad baculum que diría Gila, en lenguaje vulgar: «tú te callas imbécil que te voy a dar una hostia».

 

Esta actitud nada tiene que ver con las ideas políticas del individuo, en absoluto, resiste a machamartillo en todo el espectro que últimamente se caracteriza por elaborar un montón de propuestas reaccionarias en el sentido de volver al peor de los pasados cuando prevalecía la superstición y el miedo. En estas viene a salvarnos Pedro Sánchez con un lenguaje conciliador, quizá solo porque depende de diferentes grupos parlamentarios; ya veremos cuando tenga poder para resucitar la máquina del tiempo pasado.

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