Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Viernes, 6 julio 2018

CASO LA MANADA, ¿FRACASO DE LA EDUCACIÓN SOCIAL? (Por Rafa Montilla)

Marcar como favorita Enviar por email
OPINIÓN | ELDIAdigital 2 Comentarios

La reciente excarcelación de los denominados “miembros de la manada” a la espera de juicio oral, ha causado otra alarma social. Dos años, de protestas, manifestaciones, juegos mediáticos y ninguna acción tendente a evitar su repetición, es el resumen del tiempo transcurrido. Al margen de las ilegalidades cometidas durante la agresión, una cosa quedó patente: el sistema educativo y legislativo español no funcionan. ¿Porque ha fracasado nuevamente la Educación Social en nuestro país?

[Img #286779]  

 

En los ámbitos universitarios y profesionales de la Educación Social y del Trabajo Social, según los casos, se tienen las herramientas necesarias para evitar actos de este calado. Sin embargo, los actos antisociales y las agresiones violentas contra el derecho y la libertad de las personas aumentan cada año. En el caso de la manada, las reacciones se han centrado principalmente en la condena institucional. El rechazo social en las redes sociales aún continúa por retroalimentación. También se han dado casos de oportunismo mediático y de colectivos de presión, y poco más. La excesiva mediatización de este caso está eclipsando el análisis de las causas y sus posibles soluciones. También han quedado eclipsados los cientos de casos de violación y abusos sexuales que se denuncian cada mes en nuestro país. 

 


Como piedras lanzadas contra el tejado de la propia sociedad española, los insultos y las agresiones de todo tipo se multiplican. Las redes sociales bullen de noticias, la mayoría falsas, contra los agresores y sus abogados. Pero también se dan contra la víctima, por aceptar y favorecer la injerencia de los medios de comunicación. Incluso se han recrudecido las críticas a la Ley contra la Violencia de Género, por su parcialidad. Sin pudor alguno se están exponiendo los detalles más escabrosos del caso. Y por supuesto, tampoco faltan las imágenes de los vídeos grabados durante la agresión, sin temor alguno a su ilegalidad.

 


Los valores sociales pueden definirse como comportamientos aprendidos que nos ayudan a dar una respuesta inmediata ante ciertas situaciones. Ahora bien, estas respuestas serán más o menos conscientes según el escenario, las situaciones inhibidoras y los condicionantes emocionales que se den en cada momento. Aunque la mayoría de la población no quiera aceptarlo, es evidente que se actúa de modo diferente bajo una desenfrenada diversión en las fiestas populares, o bajo la influencia del alcohol o las drogas duras. También se actúa de modo más desinhibido en compañía de las amistades y de los grupos afines.  Por el contrario, en soledad, con la familia o en el ámbito laboral, por ejemplo, la actuación personal o grupal es más recatada y controlada. Así pues, contemplando lo sucedido en las Fiestas de San Fermín en 2016, desde el ámbito de la Educación Social queda patente que, al margen del acto criminal cometido y de su completa repulsa, la actitud social de los intervinientes fue una bofetada a toda la sociedad española. 

 


El sistema de convivencia social implantado en nuestro país desde la llegada de la democracia ha olvidado mantener vivo el preceptivo aprendizaje de “para qué y porqué se llevan a cabo las acciones diarias” que realizan las personas. Los partidos políticos y los grupos de presión social, en su afán por eliminar lo antes posible todo recuerdo de las restricciones y falta de libertades de épocas pasadas, han empujado la balanza educativa hacia el extremo opuesto. Y lo peor del caso es que se mantiene anclado en dicho extremo. La supuesta libertad absoluta, “el todo vale”, el pensar únicamente para el cortoplacismo, están dando más problemas que satisfacciones a nuestra sociedad. Como consecuencia, la modernidad educativa y la libertad democrática se han convertido en libertinaje sin responsabilidad. La carencia de valores morales y sociales se ha convertido en la normalidad aceptada sin queja.

 


En un mundo de derechos sin obligaciones. De acciones y causas sin efectos. Sucesos como el caso de la manada, es de lamentar que no sea el último. Acaso será recordado como más mediático que el siguiente o que los anteriores, y después llegará el olvido. Al mismo tiempo, nuestra sociedad, de forma global, se ha instalado en una permanente mirada “hacia el lado opuesto de la realidad”. Así no es de extrañar que las soluciones aceptadas pasen por llevar una camiseta negra, un día concreto, a modo de técnica liberadora de las conciencias sociales. ¿Y después qué?, ¿Qué hacemos con el resto de víctimas? A poquísimos ciudadanos parece interesarle las proposiciones que conlleven responsabilidades y cambios actitudinales personales.

 


Para el pedagogo Paulo Freire, en su obra de 1969, “La Educación como Práctica de la Libertad”, exponía que   <<la educación de las masas es el problema fundamental de los países en desarrollo>>. Matizaría que del mismo modo se ha implantado en los países modernos tecnológicamente desarrollados. También aseveraba que <<la educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo >>. El sistema educativo español eliminó hace años la figura del Educador Social de todos los centros formativos y educativos, al tiempo que se eliminaron los programas de educación extraescolar, como el PROA. Por extensión, también la figura del TASOC, en su función de educador de calle y con las asociaciones quedó desvirtuada. En su lugar se favoreció la línea burocrática de los educadores, convertidos en cuasi “registradores de sucesos” con escasa o nula capacidad de actuación educativa. Sería este el caso del PRAS, los Centros de Menores o en las Prisiones.

 

El resultado final de estas decisiones se hacen patentes fácilmente estando al día de las noticias de prensa. 
La canción Highway To Hell del grupo de rock australiano ACDC, expone fríamente la sensación de desapego y falta del sentido de responsabilidad por los actos cometidos.  Comienza la canción afirmando que: << la Vida fácil, la vida libre, es un billete para un viaje de solo ida. No me pregunten nada. Déjame en paz. Tomando todo con calma, no necesito razones. No necesito Rimas. No hay nada que no haría. ¡En marcha! Es la Hora de la Fiesta. Mis amigos también van a estar ahí. Estoy en la autopista al infierno. No hay señales de parada. Ni límite de velocidad. Nadie me va a frenar…>>.

 


Por duro y extremista que pueda parecer, basta hablar y sobre todo “escuchar a la calle” para darse cuenta de esta realidad. Se hace pues imprescindible un cambio de actitud global de toda la sociedad. Dejar de mirar hacia la platea y aceptar los errores educativos cometidos. La niebla no tiene la culpa de los accidentes por el exceso de velocidad. Las actitudes salvajes como las de este caso no surgen de manera espontánea. En realidad, se alimentan día a día con la dejadez del propio sistema familiar, educativo y gubernamental.  La Educación Social, empezando por los colegios profesionales y las universidades tienen las herramientas y la capacidad necesarias para iniciar este cambio de actitud. Tan sólo es cuestión de abandonar la dependencia política y volver a su esencia social originaria.  

 


Suele decirse que lo hecho, hecho está y es imposible cambiar el pasado. Limitar la reacción social al insulto, a los lamentos, a las quejas de manual progresista, o a las agresiones verbales o físicas, tan sólo son descargas psicológicas de la responsabilidad no admitida. Con dichas actitudes, darán la razón a la actuación de los acusados por esta agresión sexual.  La sociedad no debe ponerse al mismo nivel de los delincuentes, o se autodestruirá. 

 


Llegados a este punto se plantean dos alternativas para los ciudadanos y sobre todo para los profesionales de la Educación Social. Por un lado, tomar la decisión de arrancar el motor de la actuación ciudadana; mantener la cabeza bien fría y alejarse de los intereses partidistas de fácil resolución.  En la otra esquina del cuadrilátero dialéctico y actitudinal se encuentra inevitablemente permanecer en la queja perpetua de las tertulias improvisadas o de las opiniones sin reflexión. 

 


Favorecer el aprendizaje de los valores sociales sin adoctrinamientos ni actitudes preconcebidas, es la puerta de entrada para el cambio del comportamiento humano. Aumentar la socialización de las personas en el futuro próximo es posible y deseable, pero ¡Debe Empezar por Uno Mismo! Los autores Pedro García y Francisco Castaño, en su magnífica obra “Aprender a Educar.  Evitar el Mal comportamiento y el Fracaso Escolar”, de 2014, presentan, a modo de ejemplo de actuación, un proverbio africano que sintetiza muy bien todo lo anterior. Afirma este proverbio que <<para educar a un niño hace falta la tribu entera>>. Y añado que, sin esa premisa, sin abandonar la actitud pasiva o la excesiva, según los casos, de los padres, familiares, amigos, vecinos, educadores, y autoridades para con los menores, que rápidamente dejan de serlo, las soluciones siempre llegarán tarde y serán erróneas una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez…

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
2 Comentarios
MDmnguez
Fecha: Martes, 10 julio 2018 a las 17:44
No se puede empezar una noticia de manera más demagoga. El único fracaso lo tienen los sisemas españoles, por no haber incluido esta profesión en todos los ámbitos necesarios, por haberla menospreciado, y por no darle el lugar y la necesidad qur merece. No se puede hablar de fracaso de la educación social, cuando esta no tiene cabida en este pais en los ámbitos que debería. El titulo de este artículo es insultante y la ignorancia qie expresa es ofensiva para las personas y profesionales que luchan por reivindicar la importancia de la Educación Social en la sociedad. El fraaso al q os referís no es de la Educación Social, es del sistema español. Quizas este artículo ambien sea un fracaso del periodismo.
Sarah
Fecha: Martes, 10 julio 2018 a las 10:03
¿Cómo que si ha fallado la Educación Social? ¿Sabe Ud que Educación Social existe como carrera universitaria desde hace años pero todavía no está reglada? Lo que sigue fallando es el Estado y sus diferentes gobiernos al impedir, precisamente, que los Educadores Sociales puedan dedicarse a su trabajo, y así va el país.......

eldiadigital.es
eldiadigital.es • POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIESAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2018 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress