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Lunes, 23 julio 2018

LA VIOLENCIA SEXUAL Y SU MENTIRA (Por Vicente Langreo)

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Son viejos males que dañan gravemente a personas, familias y naciones, males crecientes y difíciles de erradicar y silenciar, por las comunicaciones; pues aunque sabemos que el ser humano es capaz de conocer y amar a Dios, de buscar la verdad y el bien, existen perversiones, que rompen la convivencia familiar y las relaciones sociales, perturbando la conducta normal.

 

 

[Img #289077]La familia según el plan de Dios, está destinada a ser una comunión de amor el servicio de la vida, y cuando amar es amar -que es querer el bien para otro- se cambia en odio, se connaturalizan las violencias y el crimen, se anula la afectividad y quedan sin control los instintos primarios, con agresiones sexuales, que a veces matan a quien se opone. Publicar las violaciones y crímenes pasionales, es más negativo que positivo. La mujer está hoy más dignificada y promocionada, pero con peligro de ser cosificada y degradada. Afortunadamente predominan su valoración y respeto; pero  el vicio la mira como objeto de placer sexual, que sin amor y afectividad, es degradante y si la víctima intenta defenderse puede costarle la vida. Hay distintas formas de ver el hombre y a la mujer, como atracción engañosa y degradante, por ello el hombre y la mujer deben guardarse, ante el peligro del alcohol, la droga, el ambiente y la pornografía - ante  la falta de valores y el aumento de irresponsabilidad moral.

 

En esta sociedad, el mal está tan introducido, que no se toman en serio ni se evitan sus causas; unos apelan al rigor de la justicia y otros a tolerarlo, en nombre de una libertad sin límites. Los espectáculos violentos entretienen, sabiendo que son ficción; pero las técnicas y las violencias son contagiosas y llevan a la acción, en esta cultura debilitada, donde falta la defensa de  valores morales, religiosos, personales y cívicos,  por las corrientes que conducen a una situación hipersensibilizada en búsqueda del  consumismo y de la sexualidad, que alimentada de pornografía y de las drogas, crean  tendencias que dañan al cerebro y es difícil superarlas. El sexo sin compromiso borra la afectividad y los sentimientos, llevando mentalmente al consumismo. Los vicios  son tiranías y adicciones que rebajan a la persona  convirtiéndola casi en animal.

 

El mundo actual es muy complejo, con avances técnicos, insospechables en otros siglos, en medicina, transportes y comunicaciones; pero a la vez en el siglo XX se ha legalizado la aberración del aborto, se ha perdido el rumbo sobre el sentido de la vida, en asuntos tan importantes como el amor, la familia, la dignidad de la persona humana, con dos grandes notas negativas, la permisividad y el relativismo, universalizados: donde persiste la ideadle todo vale y nada es bueno ni malo en la sociedad actual con tas promesas y fracasos. Las comunicaciones y relativismo asedian  al ser humano obligado a vivir como en un túnel sin salidas. Necesitamos la ética, que el arte de enquiciar la libertad en la verdad y en el bien y para remediar los males  desde sus causas, empeño difícil ante los estímulos y las ocasiones de engaños y  negocios sucios.

 


Es urgente la educación integral de las personas, que consiste en seducirlas con los valores perdurables, como el amor y el conocimiento de la realidad, que conducen a  ayudar a las personas a gobernarse  ordenadamente en su vida emocional y su capacidad de entrega. La sexualidad  es  la parte fisiológica del amor. El sexo sin amor se devora a sí mismo. Las aberraciones y locuras sexuales, forzadas o consentidas, son peligrosas. No olvidemos que la permisividad – que no tiene en cuenta el bien y la verdad de las personas - es caer en el relativismo de moda en esta sociedad, que empuja y aplaude el mal y luego condena a los autores y a las victimas. Sabemos que la experiencia es el origen de la ciencia y de las leyes, y que “el temor de Dios es el principio de la sabiduría.”Por eso como indigentes, pedimos en el Padrenuestro que  nos libre del mal

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