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Sábado, 28 julio 2018

DIA DE LA SANTIFICACIÓN DEL CLERO (Por Vicente Langreo)

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Este es un resumen del Mensaje del Papa, en la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, dedicado a la Santificación del Clero (8-6-2018) No olvidemos la fascinación de la vocación que nos sedujo y atraía, a una especial consagración al Señor.

 

[Img #289082]Todo sacerdote ha experimentado una mirada  de encuentro, con un grato recuerdo y alegría por seguirle con fidelidad. Cristo invitó a Pedro, Santiago y Juan a subir al monte Tabor donde presenciaron la Transfiguración del Señor; fue apartarlos y fortalecerlos para su seguimiento, y  dejarse transformar para la misión de ser sus  testigos y luz del mundo.

 


1) Lo primero subir a lo alto, que es no sentirse prisionero de  lo presente y de las tentaciones de lo mundanal, espiritual y material que apartan de Dios, induciendo a poner la seguridad en los valores  del  mundo. Al contrario, necesitamos  sumergirnos en el amor de Dios, por medio de la oración. Subir al monte es como ascensión a la luz que descubre horizontes  nuevos y sorprendentes. No es dejar las acciones pastorales de cada día, sino recordarnos que Jesús es el centro del ministerio sacerdotal y “que todo lo podemos en Aquel que nos conforta”( Fil. 4,13) Ascender al Tabor lleva a reflexionar sobre la importancia de apartarnos de las  cosas mundanas, para emprender un camino hacia lo alto y contemplar a Jesús.  Es disponernos a escuchar en la oración a Cristo el Hijo amado del Padre, buscando momentos que permitan la acogida dócil y  gozosa de la Palabra de Dios.”(Papa Francisco, 6,VIII, 2017)     
           

 

2) Dejarse transformar. La vida sacerdotal  no es un programa estructurado, como una máquina ni un oficio burocrático, cumpliendo esquemas preestablecidos; es la experiencia viva de una diaria relación con el Señor, que  nos hace llegar a ser signo de su amor ante el  Pueblo de Dios; “no podremos vivir el misterio con gozo sin vivirlo en momentos de oración personal, cara a cara  con  el Señor; hablando, conversado con Él” (dice el Papa Francisco, II- 2018) En esta experiencia somos iluminados por el rostro del Señor y transformados  por su presencia. La vida sacerdotal es  dejarse  trasformar por la gracia  de Dios, para que nuestro corazón se vuelva  misericordioso, inclusivo y compasivo como Cristo; y para ser  normales, sencillos, afables, equilibrados y capaces de dejarse regenerar por el Espíritu, que se consigue con la oración que cambia y se trasforma  en Aquel que reza. La Jornada de Santificación,  recuerda que la santidad consiste en una apertura habitual a la trascendencia expresada en la adoración y la oración El santo es una persona con espíritu orante, que necesita comunicarse con Dios (Gaudete et exultate”,n,147)  Subiendo al Monte seremos iluminados para llevar a todos la alegría del  Evangelio.
    

 

3) Ser luz en el mundo – La experiencia del encuentro con el Señor nos lleva al servicio  de los hermanos. Su palabra no puede quedar encerrada en la oración personal;  la vida sacerdotal es esencialmente misionera, pide coraje y entusiasmo para comunicar  lo visto, oído y experimentado. “Comunicar a otros su vida y  presencia liberadora del mal, transformadora de la existencia humana, es el primer deber de la Iglesia  y la gran obligación de  los sacerdotes. El deseo que asumimos es levantar y cuidar el signo  la salvación en el desierto del mundo. La cruz de Cristo es la fuente de la conversión y renovación para la humanidad. Vivimos entre fatigas, dolores y pecados; necesitamos acercarnos a los hombres, trasformados por la palabra y presencia de Cristo, y ser signos vivificantes de Dios, para  quienes sufren,  enfermos, humillados por las injusticias y las violencias. El mundo y la Iglesia piden sacerdotes santos, no burócratas ni funcionarios. El camino es subir al monte (el Tabor) dejarse trasformar por el Señor, para después  llevar la luz al mundo y a las personas que  nos han sido confiadas. Esto hay que conocerlo, vivirlo y experimentarlo en formación de los Seminarios.(Ecclesia. 23-6-18)

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