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Viernes, 3 agosto 2018

SOBRE EL POLVORÍN SILENCIOSO DEL ODIO DE GÉNERO (Por GRUPO AREÓPAGO)

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OPINIÓN | Grupo Areópago 2 Comentarios

La Ley Orgánica de Violencia de Género, aprobada el 28 de diciembre de 2004, solo ampara un tipo de violencia, la de “género”, ejercida por el hombre sobre la mujer con la que ha mantenido o mantiene una relación afectiva. Si bien es cierto que en nuestra sociedad existe la lacra de mujeres maltratadas por hombres, de esta norma se excluye la regulación de cualquier otro tipo de violencia en el ámbito familiar, como si esos otros tipos de violencia no importaran. Precisamente por ello, a juicio de un sector amplio de juristas, es una ley claramente excluyente. No en vano, la realidad está demostrando que la ideología que subyace detrás de ella prácticamente convierte al varón en maltratador genético por el mero hecho de ser hombre.
 

Con este caldo de cultivo, el pasado verano se nos bombardeó a través de los medios de comunicación con el caso “Juana Rivas”, en el que un importante sector de la población se posicionó de manera irreflexiva y pasional a favor de esta madre a través del eslogan “Todos somos Juana Rivas”, tratando de hacernos ver en ella una heroína llevada en volandas por claros partidarios de la ideología de género.

 
Sin embargo, la realidad fue que la Sra. Rivas, muy mal asesorada jurídicamente, optó por colocarse por encima de la justicia, desobedeciendo varias resoluciones judiciales y optando por caminos equivocados. En lugar de acudir a la justicia por los cauces legales, amparándose en una condena de malos tratos del padre del año 2009, procedió a ocultar a sus hijos durante más de un mes para impedirlos que, según correspondía por resolución judicial, pasaran el periodo vacacional con su padre, con el que de manera voluntaria y libre volvió a convivir durante varios años más.

 
Justo ahora, al año de aquella maniobra legal que pretendía ser un paso más en el adoctrinamiento de la ideología de género, la Sra. Rivas ha sido juzgada por un delito de sustracción de menores y condenada en calidad de autora de dicho delito a 5 años de prisión, a 6 años de privación de la patria potestad de sus dos hijos y al pago de una indemnización de 30.000 euros a favor del padre de los menores.

 

La reacción de un cierto sector social ha sido la de considerar como excesiva y fuera de la realidad social la condena impuesta a la Sra. Rivas. Por ejemplo, la Asociación de Mujeres Juezas de España ha calificado la resolución judicial como “decisiones desproporcionadas o dictadas al margen de la realidad social producto de ignorar la obligación de integrar la perspectiva de género en la aplicación del derecho”, y ha hecho un  llamamiento a “dejar de ser herederos y herederas de una justicia patriarcal que la sociedad no tolera y la comunidad internacional condena", pues, en su opinión, sólo así se podrá "mantener la confianza de la ciudadanía en sus instituciones".

 
No nos corresponde valorar la crudeza o no de la pena impuesta tras la celebración del correspondiente procedimiento judicial y la oportuna valoración de los hechos enjuiciados por el Tribunal correspondiente. Tampoco la situación personal de la condenada, clara víctima de un mal asesoramiento. Que cada cual saque sus conclusiones. Pero es significativo que, como se recoge en sentencia y se ha hecho público, esta madre no valorara el daño futuro para sus hijos.
 

Hay que recalcar que un delito es siempre un delito, independientemente del sexo del que lo lleva a cabo, por lo que el hecho de ser mujer no debe dulcificar una condena que caería con todo el peso de la ley en caso de ser hombre, dado que, como todo español conoce, en nuestro Ordenamiento jurídico y, en concreto, en el art. 14 de la Constitución, se recoge expresamente que todos somos iguales ante la ley sin distinción de sexo, religión, raza.
 

¿No detectamos que tras la mal llamada Ley de Violencia de Género se respira un claro odio de género?
 

 ¿No dejará la justicia de ser justicia si se tiñe por completo de esta ideología?
 

¿No perderemos mucho de humanidad? ¿Estallará el polvorín del odio de género sobre el que estamos silenciosamente asentados, en una sociedad ya de por sí muy dañada por todo tipo de odios?

 

 

Firma invitada:
Rosa María Arcones Baeza. Letrada especializada en Derecho de Familia

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2 Comentarios
Letrada especializada dice...
Fecha: Martes, 7 agosto 2018 a las 15:18
Es alucinante que una "letrada especializada" en derecho de familia no vea en este caso el comportamiento habitual de un maltratador cuya pareja se va de casa, el hostigamiento y el "o te vienes conmigo o te vas a la cárcel" (me remito a las propias palabras del "padre" que hace 1 año estando aquí en España le ofrecía a Juana habitación y pensión y custodia compartida si volvía) en otras palabras "o te vienes conmigo o te vas a la cárcel." Por otra parte esta "experta" ha ignorado 2 denuncias por maltrato pendientes de juicio a día de hoy, al no tenerlas en consideración NO se está protegiendo a esta mujer ni se están teniendo en cuenta testimonios como el de los propios niños. Si de verdad esta mujer es "letrada especializada" en derecho de familia es necesaria una nueva especialización para que estos casos los trabajen letrados que sí sepan de qué hablan.
La perversidad de las leyes de genero
Fecha: Sábado, 4 agosto 2018 a las 02:46
Las leyes de genero conllevan una enorme discriminación sexista por género, incluida la presunción de inocencia que es el todo para cualquier atisbo de defensa de la persona acusada y la maldad y la bondad no es exclusivo ni de hombres ni de mujeres sino de las personas.El hombre pasa a estar en una especie de libertad condicional que cualquier mujer sin escrúpulos podrá convertir en prisión a su antojo obteniendo enormes ventajas de forma automática, limitando los recursos de las personas verdaderamente maltratadas. Una ley justa, Constitucional,racional,eficaz,de concienciación, no discriminará jamás por el sexo de las personas,ni por su orentación sexual, y protegerá gays lesbianas intergenero,heterosexuales, todas las personas indistintamente de su raza su género el color de su piel,le serán respetados idénticos derechos constitucionales, y no se permitiría atacar y generar psicosis contra personas como está ocurriendo contra el varón heterosexual, perseguido detenido en tribunales “especializados” con “perspectiva de género”.Culpable de un delito es quien lo comete, jamás todo su género,su raza, ni los blancos ni los negros, los musulmanes, los hombres o las mujeres. Se debe v

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