Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Lunes, 6 agosto 2018
CAVILACIONES EN RUIDERA

LA BRUJA DEL ALTO GUADIANA Y SICARIOS DE LA INQUISICION (y ll) (Salvador Jiménez Ramírez)

Marcar como favorita Enviar por email
OPINIÓN | ELDIAdigital 0 Comentarios

Revisaría los términos de la imputación a la “presunta” (entonces, ni hablar de presuntos) bruja Zula, su Excelencia Reverendísima Fernando de Valdés y Salas, arzobispo de Sevilla e Inquisidor General, ante cuya presencia, los guarines afiliados al equipo (mochales y mochiles) y “hermanos poseídos”, se iban por la pata adelante…

[Img #291013]

 

Como la resolución sobre la inculpación, diligenciada contra la” imaginarii” (bodrio de instrucción) se podía demorar más de la cuenta, (colapsados los tribunales andaban) la tramitación del proceso, al ser pobre “diablilla”, se amañó en tribunales de “chicha y nabo”, comarcanos; gestionados (¡manipulados!) por camarillas de colegas y arrimados,(no se pierde la simiente) incluidos reputados  jurídicos, que se hacían favores mutuamente cuando se prestaba el caso… ¡Hoy por mí, mañana por ti! Y si el inmerso en causa era “Home” influyente, con feudos de mucha ave, conejo, liebre, paquidermo  y cérvido, sin más indagación y valoración pedían la libre absolución… Y al unísono lo lanzaban a los cuatro vientos, martilleando: ¡Eximido de toda culpa queda este gran home!
   

 

Al quedar los villorrios de la ribera muy alejados de los Tribunales de Distrito: Valladolid, Burgos, León, Salamanca, Sevilla y demás “Centros de Recepción” para tramitar expedientes “brujeriles”, segundones de los de chupar del frasco, montaron tenderete para juicio rápido…

 

Juzgaron a la aruspicina  Zula, junto al río, en estrado amovible, con bendecido manto (¡todo un espectáculo!), sin notificación previa y sin dar lectura (¡igual daba! ) a tan substanciado sumario: solo un corto e ininteligible sermón, interrumpido y recurrido verbalmente, en el acto (¡atípica vista!) por un creso feudal parigual a ciertos del Tribunal (feo Derecho de Pernada tuvo, más manipulaciones de Instituciones, Gremios y donaciones, en negro, a Regidores y Corregidores), acompañado, respaldado y protegido por pomposo séquito, soldadesca y Corregidor, ( percibía éste “repartimientos” extraordinarios en sus visitas de inspección e invitación  a pillar chicha en el feudo)  al que Zula, en sus frecuentes  batidas venatorias, por estas sus aguas y sus montes, le había aliviado el gran malestar de un recurrente “aire que tenía en la cabeza”, con suaves y secretos  frotes y emulsiones de yerbajos…

 

Por haber intercedido en la causa, a favor de la pitonisa, aquel “Rico Home”, la magnitud y cumplimiento de la sentencia no fue fijada, pero la bruja pidió al Tribunal que si era ejecutada, su cabeza no fuera expuesta en la Picota, instalada en una villa de señorío de cal y canto, torreada y cercana. Que su cuerpo fuera enterrado en un congosto del valle- peticionó la hechicera-, donde crecían plantas que, una vez maceradas sofocaban miasmas y desazones del cuerpo. Alegando, que no se tomaran tan a pecho lo de su hacer, porque ella solo había tomado luces de la vida, para iluminar la obscuridad…

 

Y tras pedir disculpas por prescindir de toda regla de cortesía y por saber escribir,  “porque ese era un arte que le había enseñado su padre, un pescador gallego, aquí, al servicio del Rey”; invocó santos nombres, elementos para curar pestilencias y para que fueran menos los dolores del cuerpo y del alma…

 

“Sin poder sanar ni evitar-apostilló en voz alta, la jorquina- los padecimientos que causan vuestras dominaciones, engaños, trucos y guerras; las penas del agua, que unas veces te arregla y otras te trastorna;  ni tampoco he podido apaciguar nuestra hambre y menguar vuestro poderío, ostentación, falserías, opulencia y arrogancia…”.  Al señor feudal, defensor de Zula, dueño y señor de varias extensiones lacustres y montanas, incluido el cayo lacustre, donde estaba asentado el  bohío de la nigromante, el Santo Tribunal, le apercibió: “cualquier cosa que se construya sobre tales fundamentos no puede ser salvada ni por la misma salvación”.

 


Estaba lóbrega la climatología… Lloviznaba fuerte, a rachas, con ráfagas de viento… Zula, al principio de la anochecida, había divertido a unos rorros del cabañal aledaño, proyectando figuras chinescas al trasluz de una candileja… Ya de madrugada,  unos sicarios, mandados bajo cuerda, en nombre del Santo Oficio; mientras Zula dormitaba, no pudiendo abrasar la choza,  degollaron los animales que le hacían compañía, le seccionaron cuerpo y cabeza a ella y le aplanaron la chabola encima… En la lámina del agua, donde Zula daba gracias a lo que imaginaba o veía, de repente se hizo un claro de luna… Se intensificó una extraña y radiante brisa y una “culebrina” de esferas de luz partió hacia el cosmos, después de rodear los despojos del chozo donde Zula quedó sepultada.
 

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
eldiadigital.es
eldiadigital.es • POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIESAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2018 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress