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Sábado, 18 agosto 2018

LUZ CASAL, MARI TRINI EN EL RECUERDO (Por Fermín Gassol)

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BLOGS | Fermín Gassol Peco 0 Comentarios

Ayer asistí al concierto de Luz Casal dentro de la programación de la Feria de Ciudad Real. Elegante, sobria, con tablas, estuvo acompañada de seis músicos de primerísimo nivel. En la segunda parte de su actuación, la más brillante, se dedicó a repasar sus éxitos más notables…entre los que está el soberbio “Piensa en mí” de Agustín Lara. Sin embargo, como propina nos tenía reservada una sorpresa: una canción de Mari Trini. Lo de menos, cual fue. Lo importante es que recordó a la mejor cantautora que ha dado nuestro país. Pues bien, como homenaje a esta murciana imponente, me permito publicar el artículo que escribí en su día, tras su muerte en abril de dos mil nueve.

 

            Al regresar de viaje me he encontrado a una estrella caída en mi jardín. Siempre fue una de mis favoritas a la que contemplé y seguí durante los años de juventud ya madura junto con otras estrellas llamadas Cecilia, estrella fugaz, Ostiz estrella de oriente y Serrat estrella polar. Cayó en mi ausencia mientras, paradojas de la vida me encontraba lejos en el país de los tulipanes, contemplando ese inmenso jardín que es Holanda. Nadie oyó nada, cayó en silencio como vivió siempre, antes de bajar de su cielo y subir al  escenario.

 

 Fue la mejor, la más completa cantautora que ha dado nuestro país con una permanencia de veinte años en el firmamento musical español y francés, en los que alumbró  más de trescientas canciones; la conocimos como Mari Trini; siempre tímida, misteriosa, celosa guardiana de su vida íntima se convertía en un torrente de vida a veces dulce, las menos, exigente, rebelde, las más, sincera y auténtica siempre con unas poesías llenas de contenido apasionado, íntimo y delicado, o de denuncia, dureza y desgarro.

 

            Tenían sus letras algo de triste rebeldía, de romántica poesía herida fruto de una infancia enfermiza de largos reposos. Mari Trini fue una extraña flor, una estrella hirviente. Como expresaba en una de sus canciones, “Me marcharé”: se trata del fin del principio de una vida, necesito de otro mundo sin telón ni vestuario, guardaré mis quimeras en un desván sin carceleros, prisioneras no serán.

 

Te has marchado, prolífica y brillante, ansiosa de otras dimensiones y amores pero nos has dejado a todos los que te seguimos y aún permanecemos en este escenario sin apenas quimeras, entre las rosas rojas y olorosas, “una estrella en el jardín”.

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