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Lunes, 27 agosto 2018

BIOÉTICA GLOBAL Y ECOLOGÍA HUMANA (Vicente Langreo)

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La fe cristiana entraña siempre un diálogo necesario con la cultura y la ciencia de cada tiempo. La sabiduría que debe inspirar también nuestra actitud, está llamada a considerar la cualidad ética y espiritual de la vida en todas sus fases: en la concepción, la gestación y en el nacimiento; y también en la niñez, la adolescencia, la vida adulta, la vejez y existe además la vida eterna.

 

 

[Img #293025]Y también hay la vida en familia y en comunidad, entre la salud y la enfermedad; y a veces, herida, marginada, abatida y hasta descartada. Así es la vida humana  de las personas en esta tierra creada por Dios y compartiendo con los demás seres vivientes la casa común que es la tierra. Dios ha puesto en nuestras manos el empeño laborioso de someterla y ponerla a nuestro servicio
.    

 

En conjunto nuestro conocimiento físico y espiritual, conducen a la bioética global,  que entraña una sabiduría humana, con los  esfuerzos científicos y tecnológicos que implica en los humanos la bioética, ética de vida que enquicia y cuida la vida con la verdad, el bien: como sabiduría humana  integral, entre las ciencias, las técnicas y la ayuda de la palabra de Dios, valorando la persona y a la familia, que procura  el bien común a escala familiar, nacional y mundial y fomenta el desarrollo y la paz. Su cometido es inspirar la formación de la persona nueva, educar sus cualidades espirituales y crear la iniciación del amor familiar y  comunitario, cuidando heridas y vulnerabilidades, y también la iniciar a la vida, como hijos de Dios, por Jesucristo.

 

Cuando vemos niños abandonados, pobres hambrientos, perseguidos en guerras, y ancianos desvalidos, nos sentimos responsables ¿no resultan del trabajo sucio y de la muerte, secuelas del pecado? El mal trata de persuadirnos de que la muerte es el final de todo, que hemos venido al mundo por casualidad y caminamos al término, la nada. Es vernos a nosotros mismos en el espejo de los demás, víctimas del dinamismo de la vida recibida de otros, para ser de nuevo puestos en circulación y responsables en sucesivas generaciones, hasta la muerte y sin más. Pero la ética de la vida global y social en el humanismo planetario cristiano, después del pecado y la muerte, nos puede devolver a las prácticas de la alianza con Dios por su gracia. Esta bioética que nos enquicia en Dios, nos reafirma a partir de la enfermedad y de la muerte, hace buscar el sentido de la vida y valora a la persona, Se actualiza la profunda convicción de una irrevocable dignidad de la persona, viendo cómo nos Dios ama, en todas las fases y condiciones vitales con nuevas  formas del amor y cuidado en  las  fragilidades

 

La  bioética global es primeramente es una disposición ecología  integral, según la encíclica“Laudato si” que atiende a la creación, a la ciencia y la tecnología, sin perder la relación con los pobres y contra las irresponsabilidades comunes. Y en segundo lugar destaca el valor sagrado de la persona, su masculinidad y feminidad, las complejas diferencias de paternidad y maternidad, de filiación, fraternidad y socializad en las diferentes edades de la vida. La defensa de inocentes no nacidos, debe ser clara, firme y apasionada, como vida humana, por su dignidad sagrada, siempre. También los pobres, los marginados y los enfermos están expuestos a la eutanasia a veces encubierta por el abandono. La bioética global entraña una profunda sabiduría y un discernimiento sobre al valor de la persona, que debe ser custodiada hasta en momentos y en condiciones difíciles. Se trata de resaltar el valor de cada persona llamada a la unión con Dios y a participar de su felicidad eterna. Esta sabiduría cristina, cubre con audacia y pasión, el pensamiento sobre el destino humano: la vida en Dios, esperada más allá  de la muerte y de las cosas “visibles e invisibles” escondidas por la gracia y en el amor del Creador 

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