Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Miércoles, 5 septiembre 2018

ACOSO A LA DEMOCRACIA (Fermín Gassol)

Marcar como favorita Enviar por email
BLOGS | ELDIAdigital 1 Comentario

Que todos llevamos dentro a un dictador en mayor o menor medida es una cuestión mantenida y avalada desde múltiples campos; libros, artículos, ponencias de distinto calado tratan esta realidad de la que muchos disentirán. ¿Dictador o dictadora yo? Pobre de mí, si nunca pude influir en nada…

 

 

[Img #294673]Bien, quizá muchos de ustedes no lo acepten pero les invito a detenerse por un momento y pensar: ¿acaso no somos reacios a asumir lo que existe fuera de nosotros mismos, a ver las cosas desde la óptica ajena, a vivir con un ojo puesto en los demás? Al fin y al cabo esta posibilidad no es sino una consecuencia más del culto al yo tan propio de la condición humana. 

 


Es curioso a la vez que deprimente comprobar que la asignatura de la convivencia, del respeto por las distintas maneras de pensar político, es decir la gran y fundamental asignatura de la libertad, no acabe de encajar y nuevas generaciones de jóvenes sigan cayendo en los mismos errores y dictaduras del pasado, en el denominado pensamiento único. Resulta esto aún más sorprendente en ciudadanos que hace cuarenta años tomaban las calles clamando democracia y que hoy curiosamente no la soportan haciendo lo propio para ir contra ella misma, atacándola sin parar en barras; y la democracia defendiéndose de la única manera posible, con las leyes en la mano, algo que pone de los nervios a estos dictadorzuelos, orquestados para que el Estado actúe con la misma agresividad de ellos.

 


La coartada que presentan los extremistas es casi perfecta: Este sistema no funciona, las democracias son un nido de corrupción y permisividad que debilitan al estado. Hay que restablecer los valores nacionales y para ello montar otro sistema, el mío, donde todo será maravilloso, como si la ciudadanía y su conciencia cambiara de la noche a la mañana.

 


 Y es que quienes pregonan esto, quizá no hayan caído en la cuenta o peor, no les interese pensar que efectivamente los poderes públicos son los responsables, pero que a esos poderes, a esos políticos los elegimos y han salido de entre nosotros. 

 


¿Alguien dijo que la democracia es algo fácil? Todo lo contrario, resulta muy compleja pues su calidad siempre se basa en el grado de civismo, moralidad, cultura y decencia económica de los votantes. Tierno Galván y Juan Pablo II lo expresaron de manera certera: “La democracia es la transposición de lo cuantitativo a lo cualitativo: que lo que quieren los más se convierta en lo mejor” T. Galván. “La democracia necesita de la virtud, si no quiere ir contra todo lo que pretende defender y estimular”. J. Pablo II. Si no aceptamos estos axiomas, mal iremos. 

 

Sin embargo lo más sorprendente de todo radica en que sean unas potencias o países nada democráticos, gobiernos dictatoriales y populistas los que se atrevan a abusar de la tolerancia y libertad que permite y alienta el sistema democrático, para intentar meter el puño del totalitarismo de uno u otro signo en nombre de una promesa de igualdad que siempre acaba siéndolo pero por abajo, trayendo hambre y subdesarrollo para todos. Que nada es más fácil y simple que igualar a todos por abajo que eso lo hace el más tonto o tonta en diez minutos. ¿O no es acaso lo que históricamente han traído las dictaduras de uno u otro signo? Ejemplos hay para un rato y en no pocos países sufriendo además unas y después otras.

 

Los nacionalismos resultan ser hoy algo contracorriente en este mundo globalizado para bien y para mal, cada día para mejor sin lugar a dudas. Patético que partidos con ideologías de extrema izquierda pretendan establecer unas fronteras que nunca existieron. Peligroso, muy peligroso que partidos con ideologías de extrema derecha quieran instaurar poderes basados en el desprecio a lo que no han parido ellos. Y lo más peligroso de todo para la democracia, la existencia de ciudadanos que la confundan con la de los suyos exclusivamente, descalificando y agrediendo llegada la ocasión al poder más garante, el poder judicial, y como trofeo de ahora mismo, un juez obligado a marcharse de su casa. ¿De verdad que alguien en su sano juicio puede creer que esto es democracia? 

 


Que la frase de Henry F. Amiel “No niego los derechos de la democracia” pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo”, no termine siendo nuestro caso.

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
José-Antonio Desdentado Gómez
Fecha: Miércoles, 5 septiembre 2018 a las 12:49
Perfecto en todo lo que expones. Totalmente de acuerdo. Muchos en este momento se irrogan el título de demócrata y exponen que tú también lo eres pero siempre que pienses y actúes como ellos quieren.

eldiadigital.es
eldiadigital.es • POLÍTICA DE PRIVACIDAD Y COOKIESAVISO LEGAL Mapa del sitio
© 2018 • 2010 Todos los derechos reservados. Información de agencias: Europa Press
Powered by FolioePress