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Cartas de los lectores

enviado por randreuv
10 de abril de 2016
Sr. Director...
HOMBRES MALTRATADOS
El dato es revelador: en lo que va de año, 30 hombres han perdido la vida a manos de sus parejas, y de ellos no se dice nada… un drama social que permanece ignorado por las leyes y silenciado por la sociedad.
¿Por qué las muertes de mujeres sí cuentan, y las de hombres no? Ciertamente se puede afirmar que muere un hombre a manos de sus mujeres por cada cinco mujeres asesinadas, pero ¿dónde están ellos?, ¿por qué no tienen ninguna institución que los ampare?, ¿por qué el 016 les cuelga el teléfono “sólo atendemos a mujeres”?
La discriminación judicial que sufren los hombres víctimas de violencia por parte de sus parejas con respecto a las mujeres que la padecen no sólo vulnera el principio de igualdad que recoge el artículo 14 de la Constitución Española, segrega, discrimina a los hombres y relativiza el concepto de violencia según sea el género de quien la sufre. También condena a las víctimas masculinas a vivir en silencio agresiones físicas y verbales, amenazas y humillaciones. Existe una corriente social que pretende reducir el término violencia de género a la que ejercen los hombres y padecen las mujeres, negando así cualquier opción a que la situación sea distinta. “Por eso esta ley es inconstitucional, porque la Constitución dice que todos los españoles somos iguales ante la ley. No distingue entre sexos”.
Es inmoral que a los hombres se les castigue con una pena superior que a las mujeres por el mismo delito de violencia sexista, y lo es también que los hombres víctimas estén excluidos de la Ley integral contra la Violencia de género, por el mero hecho de ser hombres.
Naturalmente esta situación conduce a una discriminación cada vez más aguda e insostenible, que no sólo no evita el maltrato sufrido ni por hombres ni por mujeres, sino que además, genera una situación propicia para dotar a las mujeres maltratadoras de un arma nueva y muy poderosa contra los hombres: las denuncias falsas.

Puesto que la presunción de inocencia de un hombre acusado de malos tratos está cuanto menos muy en entredicho, una denuncia falsa provoca la detención del hombre, su puesta a disposición judicial y con frecuencia la prisión preventiva, con la única esperanza posible del sobreseimiento del caso, que llegará sólo en el mejor de los casos.

Pero la presión social a la que están sometidos los jueces es tan grande que la inocencia absoluta no asegura a los hombres la libre absolución en un caso en que no hay pruebas contra él, como debería obligar la presunción de inocencia que existe desde el Derecho Romano (“in dubio pro reo”) y que aparece en el artículo 24.2 de nuestra Constitución. De tal modo que una mujer puede maltratar al hombre con absoluta impunidad, amparada en el sistema judicial. “Aquí se deja en libertad al acusado no por inocente, sino porque no se ha demostrado que sea culpable”. El principio de igualdad y de la presunción de inocencia al que todos los seres humanos tienen derecho mientras no se demuestre lo contrario se salta a la torera... Y si se demuestra que ella ha denunciado falsamente, no pasa nada”.

“Hay muchos inocentes encarcelados porque sus mujeres los denunciaron falsamente”.
"Las amenazas y coacciones en caso de que la víctima sea mujer son delito y si la víctima es un hombre se trata de una falta, lo que supone solo una multa"
“Desgraciadamente las verdaderas víctimas del maltrato, las que se esconden para que nadie le vea ojo morado, siguen en sus casas con un miedo terrorífico a denunciar, por si su agresor la mata. A ésas son a las que debe amparar la ley”.

I.T.T. no pudo demostrar que David le había pegado, ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez… de la manera que ella decía, ni de ninguna otra. David se sentó en el banquillo de los acusados sin ser consciente siquiera de que el maltratado era él. Esta misma semana le han absuelto, pero no por ser inocente, sino porque no se pudo comprobar que era culpable. La ley se muestra como un arma cargada, que en las manos equivocadas puede convertir la vida de un buen hombre en un calvario. Con la ley de violencia de género en la mano, ni ellas son tantas ni ellos, tan pocos…
“Hay que castigar la violencia, todo tipo de violencia y hay que proteger a las víctimas, todo tipo de víctimas, hombres incluidos“
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